viernes, 12 de mayo de 2017

ALIEN: COVENANT (ALIEN: COVENANT)

Por Fabián Quezada León.


Es 2104, la nave Covenant viaja a través del universo con la única misión de llevar 2000 colonizadores y a su tripulación: Daniels (Waterston), Branson (Franco), Oram (Crudup), Tennessee (McBride) Lope (Bichir), Karine (Ejogo), Faris (Seimetz), Ricks (Smollett), Upworth (Hernandez), Hallet (Dean), Ankor (England),  Ledward (Rigby) y Walter (Fassbender)  a Origae 6, un remoto exoplaneta, para comenzar de nuevo la historia de la ya muy desgastada raza humana. 



Claro está que en el camino se les atraviesa un problemilla y contrario a todas las reglas, mandamientos, normas y procedimientos, deciden hacer un auto stop en un planeta desconocido porque “falta mucho para llegar al destino”. Obvio, este sitio no es sino en el que hace algunos ayeres el Prometeus encontró su trágico fin. Cuando los inocentes viajeros ponen el pie en “tierra” comienza a desatarse el infierno.

 

Ridley Scott toma de nuevo el timón y nos conduce hacia la siguiente “parte” (la sexta a lo largo de 38 años) en la saga de “Alien” partiendo desde donde nos quedamos en Prometeus (2012), pero con el extraño sabor de “esas partes intermedias” en cualquier saga, en las que la historia debe avanzar… pero no demasiado, y tampoco llegar a un final definitivo… son segmentos transicionales para acabar de contar la trama. Esto les da un carácter especial. Donde el suspenso juega un papel primordial para asegurar que las siguientes partes sigan causando interés.

 

Al contrario de “Prometeus”, donde los giros y el enriquecimiento en la historia son contundentes, Covenant termina básicamente prometiendo muchísimo más de lo que al final de cuentas viene a dar. No es que sea un fiasco, pero se quedó baja en las expectativas.

 

Por qué?, porque en la tarea de espesar la trama se lleva demasiado tiempo y los personajes cometen “pasos en falso” bastante significativos como para ser intrascendentes. O ser pasados por alto.



El guión de Logan, y  Harper; basado en la historia original de  Dan O'Bannon, y Ronald Shusett nos dibuja líneas argumentales de estos nuevos personajes poco profundas que los hacen parecer perdidos, sus acciones no son en pro de ellos, sino enfocadas por los escritores para ayudar a la trama a llegar al Alien original (no olvidemos que estas son precuelas) pero que poco o muy vagamente podrían justificarse como acciones en  personajes más sólidos.
 
El género del terror espacial tuvo una cima muy alta cuando materialmente explotó en la cara de los cinéfilos aquel 1979, de la mano de Scott .
Regresar al camino del Alien original evidentemente debía de ser de la mano de quien primeramente le dio vida, y situándose 18 años antes de la fecha del inicio de toda la historia. De esa manera, Scott se embarca en Covenant dejando de lado las cavilaciones existenciales de Prometeus, para tomar los hilos de dos de los personajes de esa tripulación y anudarlos con los nuevos viajeros, la cuestión es que el entramado da la sensación de extenderse en el tiempo en pantalla.

 

Aunque existe “el incidente inicial” en el guión, la subida de tensión aumenta hasta que comienzan las manifestaciones de: “oh, ohh… no debimos desacatar las ordenes” y comenzamos a ver el festín alienígena sobre los miembros de la tripulación marcando la reaparición del inefable David (Fassbender) para que argumentalmente la historia se conduzca a lo que es el “continuará” en la saga.
 
El guión innegablemente tiene sus momentos, pero también saca sobre la mesa una cantidad de elementos que simple y sencillamente no utiliza y que pierde la oportunidad de usar, porque la trama avanza.
 
Siendo una precuela todos sabemos claramente que el monstruo prevalecerá con vida porque debemos llegar al Nostromo, donde Ripley (Weaver) va a conocerlo de manera íntima y personal.
 
En Covenant se plantea que entre la tripulación hay una característica peculiar, vemos a varias “parejas” constituidas, entusiasmadas porque van a su “nueva vida”, entre ellas una pareja gay (Bichir y Dean) de los cuales de una manera u otra casi ni nos enteramos de su relación de forma clara.
Otro ejemplo es el personaje de Branson (Franco), casado con  Daniels (Waterston), ni siquiera está lo suficiente en pantalla para que profundicemos en las reacciones de ella y elementos vitales, como una supuesta religiosidad extrema de Oram (Crudup) se mencionan, pero no se muestran… y así se puede hacer una lista. Los tripulantes reaccionan planamente a las muertes de sus compañeros (parejas/amigos/colaboradores) a la presencia de las creaturas  y caen en extremos de inocencia que son un desconcierto puro. (Y esto se relaciona directamente con el muy poco sorpresivo final de la película).
 
Por otro lado, no se puede negar que si hay multitud de efectos especiales y que se filmó con el característico sello de Scott. Una aventura espacial visualmente oscura, un poco sofocante y perfectamente elaborada, pero tampoco podría señalarse como una absoluta  innovadora en ese campo, más bien cumple con lo que el público espera de un blockbuster de este tamaño.
 
El monstruo no es más espeluznante, ni tiene secuencias que no hayamos visto antes en la saga  y su acción ocupa poco tiempo en pantalla. Sí, hay carnicería… nada nuevo, y tampoco sobrepasa a los niveles que hemos visto en anteriores películas.
 
Un punto interesante de Covenant que se liga con una tendencia en varias de las recientes cintas con presencia de inteligencia artificial, es el filoso cuestionamiento de qué tan ético es crear esas manifestaciones cibernéticas, qué tan bueno es jugar a ser dios?... o dicho de otra manera: “Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”

 

Por no dejar, esta podría ser una pregunta base y se toca de una u otra forma en la trama de Covenant; la creación artificial está capacitada para crear a su vez? o debe ser considerada incapaz y restringida de ello?... y en esa veta se puede explorar un mundo de probabilidades. (Desde Blade Runner hasta Alien, pasando por Ghost in the Shell o A.I.) y esto se resuma en una escena en la que Fassbender al cubo encarna a David y a Walter.

Al final del día, y de este episodio, Scott regresa a la trama original… pero si pensamos en que aún faltan tres películas para “empatar” las historias y hacer la epopeya completa, Ridley y su equipo tienen una labor  creativamente ardua y pesada por delante, bajo la mirada intensa de los fans que reflejan los deseos de la Reina Alienígena y sus hambrientas crías.

Director: Ridley Scott.
Reparto: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup, Danny McBride, Demián Bichir, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Callie Hernandez, Amy Seimetz, Nathaniel Dean, Alexander England, Uli Latukefu, Tess Haubrich.
País: Estados Unidos.
Año: 2017.
Género: Ciencia Ficción, espacial, Terror.
Duración: 122 minutos.
Clasificación: Mayores de 13 (violencia, sangre)
Fecha de estreno en México: 12 de Mayo de 2017.

ALIEN: COVENANT  (ALIEN: COVENANT) SE EXHIBE EN CINÉPOLIS.
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