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viernes, 10 de abril de 2015

58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE: AMAR, BEBER Y CANTAR.

Por Julia Elena Melche.

Con Amar, beber y cantar, el sobresaliente cineasta francés Alain Resnais entrega su último filme que realizó a los 91 años, poco antes de su muerte, por el que se hizo merecedor del Premio Alfred Bauer y premio FIPRESCI en el Festival Internacional de Cine de Berlín 2014. Se trata de una afortunada mezcla de drama sofisticado y colorida comedia de equívocos amorosos, que se aleja de los formulismos cinematográficos y de las narrativas tradicionales, el sello distintivo del realizador.

El espacio de un estudio se convierte en un escenario teatral que ambienta la región inglesa de Yorkshire. Ahí tres parejas de edad madura se preparan para montar una obra de teatro amateur. Mientras ensayan, se enteran que su amigo George Riley padece cáncer y le quedan pocos meses de vida. El personaje, que nunca aparece en pantalla y genera un clima de suspenso, resulta que fue el gran amor de las tres mujeres. Cuando ellas aceptan la invitación de George para realizar un viaje a Tenerife, se desata un torbellino de emociones, reclamos y sospechas que vienen a romper con la armonía conyugal de los personajes.

Resnais adapta nuevamente una pieza teatral del dramaturgo británico Alan Ayckbourn. Anteriormente lo hizo en Smoking/ No smoking y en Asuntos privados en lugares públicos. Ahora, cambia el título del texto original, "La vida de Riley" y decide tomar el nombre de un vals del compositor austríaco Johan Strauss, que acompaña a varias de las escenas y subraya el tono de entusiasmo vital de la cinta.

El relato transcurre de la primavera al otoño en medio de la una decoración artificial, con flores, piedras, fuentes, césped y lienzos como paredes y fachadas de las casas, donde se orquestan de manera tragicómica vanidades, el engaño marital, confesiones y hasta la muerte, con un sutil humor negro. Esta simulación, producto del diseñador de producción Jacques Saulnier, colaborador habitual de Resnais, al igual que la inserción de dibujos realizados por el caricaturista galo Blutch, destacado autor de cómic independiente, reflejan la afición del cineasta por la historieta.

Resnais examina la artificialidad teatral y su impacto en el cine al romper las barreras entre uno y otro. La influencia que uno ejerce sobre el otro fue una de las preocupaciones del realizador, quien ahora reúne a un grupo de amigos. Su esposa y musa Sabine Azéma, Caroline Sihol de La vida en rosa, Hippolyte Girardot de Los sabores del palacio, Michel Vuillermoz de Camile regresa, el veterano y su colaborador en Las malas hierbas y Asuntos privados en lugares públicos, entre otras, André Dussollier y  Sandrine Kiberlain de Polissia.

Una magnífica despedida de uno de más prolíficos cineastas del cine francés y de los grandes del cine mundial.

Dirección: Alain Resnais.
Guión: Laurent Herbiet, Alex Reval y Jean-Marie Besset, basados en la obra “Life of Riley” de Alan Ayckbourn.
Reparto: Sabine Azéma (Kathryn), Hippolyte Girardot (Colin), Caroline Silhol (Tamara), Michel Vuillermoz (Jack), Sandrine Kiberlain (Mónica), André Dussollier (Simeon) y Alba Gaïa Bellugi (Tilly).
País: Francia.
Año: 2013.
Género: Comedia dramática.
Duración: 108 minutos.

EL DIRECTOR.

Alain Resnais nació el 3 de junio de 1922 en Vannes, Francia y falleció el 1 de marzo de 2014 en parís, Francia. Fascinado por el cine desde pequeño, a los 14 años filmó su primer corto en 8 mm. Estudió en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos en París, donde se especializó en montaje. A partir de 1948 realizó una serie de cortometrajes sobre pintores, y para la década de los 50 filmó documentales realizados en un estilo ensayístico y tratando una gran variedad de temas (cine, arte, lenguaje, historia y sociedad). Aunque Resnais era contemporáneo de los cineastas de la Nueva Ola, como François Truffaut y Jean-Luc Godard, nunca se consideró un “autor”, pues sentía más afinidad por la Rive Gauche, grupo al que pertenecía Chris Marker.

Para la mayoría de sus guiones, trabajó en colaboración con escritores como Marguerite Duras, Alain Robbe-Grillet y Jorge Semprú; posteriormente adaptó obras de Alan Ayckbourn y Jean Anouilh. Su sello particular es la ruptura de las estructuras narrativas tradicionales en favor de composiciones más complejas con diferentes relaciones de espacio y tiempo. Su obra examinó la complicada relación entre la memoria y el olvido, el mecanismo del pensamiento humano, y la fusión de dos de sus pasiones: el teatro y la cultura popular. Para Resnais, el arte cinematográfico es montaje: selección y ordenación de los planos, ritmo y organización del contrapunto audiovisual.

AMAR, BEBER Y CANTAR (AIMER, BOIRE ET CHANTER) SE EXHIBE EN EL MARCO DE LA 58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DEL MIÉRCOLES 8 AL LUNES 13 DE ABRIL DE 2015 EN CINETECA NACIONAL Y DEL JUEVES 16 AL LUNES 20 DE ABRIL EN CINÉPOLIS.

PARA MAYOR INFORMACIÓN, CONSULTAR:
www.cinetecanacional.net/micrositios/muestra58/
www.cinepolis.com.mx


jueves, 9 de abril de 2015

58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE: RADICALES.

Por Julia Elena Melche.

Como forma de protesta por el desastre ecológico que provocan las corporaciones multinacionales, tres defensores radicales del medioambiente deciden hacer explotar una presa hidroeléctrica en Portland, Oregon, llamada “Ciudad verde”. Josh, un granjero ecologista que cultiva  frutas y verduras orgánicas, Dena, una jovencita de familia adinerada y novia de Josh, y Harmon, un ex marino estadounidense, experto en explosivos, van planeando con precisión milimétrica su misión; la compra de un bote y las sustancias para elaborar la carga explosiva, la obtención de identidades falsas. Finalmente logran llevar a cabo la detonación, pero al día siguiente se enteran de las consecuencias trágicas de sus acciones.

Propuesta interesante que despierta controversias sobre el fanatismo por un ideal, sobre la violencia por un objetivo. Acaso ¿el fin justifica los medios? Aún como reclamo social y para concientizar a la sociedad de la degradación ambiental, el terrorismo ecológico no deja de ser una práctica destructora. En un principio, los personajes de Radicales parecen tener todo bajo control, pero cuando su plan, aparentemente inofensivo, provoca un daño que nunca imaginaron, se sentirán profundamente culpables y con grandes remordimientos por lo sucedido.


La encargada de dirigir este drama ambientalista, es la estadunidense Kelly Reichardt, cineasta independiente y con gran presencia en el Festival de Sundance, cuyos filmes, de un ritmo lento que desafía la paciencia del espectador, se han alejado de los vicios del cine hollywoodense, enfocándose a la cultura del despilfarre y del consumismo, con personajes marginados que luchan a pesar de sus limitaciones, en entornos indiferentes a sus problemas y con distintivos paisajes de Norteamérica como telón de fondo.

En Radicales mantiene su estilo e inquietudes temáticas, tomando como punto de partida la aventura ecológica de los héroes ambientalistas, para profundizar en sus conflictos morales y envolverlos en una espiral de paranoias, incertidumbres y de sospechas y desconfianzas mutuas. Interpretado por Jesse Eisenberg de Red social, Josh teme ser descubierto y piensa que cualquiera puede delatarlo, incluso sus camaradas, sospechando sobre todo de la aterrada Dena (Dakota Fanning). Del meditabundo y gélido del inicio, se vuelve un tipo tenso, nervioso y sin control, quien termina precipitándose en un acto desesperado e impulsivo.

Entre los grandes aciertos de la cinta se encuentra su impecable fotografía que enmarca acercamientos en claroscuros, los majestuosos paisajes boscosos y lagos de Oregon, y que fue premiada en la Semana de Cine de Valladolid, España 2013.  A esto hay que agregar un magnífico manejo del suspenso, creado por el temor y desasosiego de los recelosos personajes.

Dirección y Edición: Kelly Reichardt.
Guión: Jonathan Raymond y Kelly Reichardt.
Reparto: Jesse Eisenberg (Josh), Dakota Fanning (Dena), Peter Sarsgaard (Harmon), Alia Shawkat (Surprise), Logan Miller (Dylan) y Kai Lennox (Sean).
País: Estados Unidos.
Año: 2013.
Género: Drama.
Duración: 112 minutos.

LA DIRECTORA.

Kelly Reichardt nació en Miami, Estados Unidos en 1964. Estudió en la Escuela del Museo de Artes Plásticas de Boston, donde obtuvo la maestría en Bellas Artes. River of Grass, su opera prima, fue nominada al Gran Premio del Jurado en Sundance en 1994. Más tarde, realizó una serie de cortometrajes sobre diversos aspectos de la vida estadounidense, como Travis, de 2004, un fuerte retrato de la guerra en Irak. En 2006 presentó su segundo largometraje, Old Joy, que obtuvo el Premio Tigre del Festival de Cine de Róterdam. Junto a cineastas como Todd Haynes, se le considera una de las principales representantes del cine independiente en Estados Unidos y sus cintas se caracterizan por hacer una crítica a los valores democráticos de su país. Radicales, su más reciente trabajo, fue nominado al León de Oro en la Muestra de Venecia de 2013.

RADICALES (NIGHT MOVES) SE EXHIBE EN EL MARCO DE LA 58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DEL MIÉRCOLES 8 AL LUNES 13 DE ABRIL EN CINETECA NACIONAL Y DEL MIÉRCOLES 15 AL SÁBADO 19 DE ABRIL EN CINÉPOLIS.

PARA MAYOR INFORMACIÓN, CONSULTAR:


martes, 7 de abril de 2015

58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE: SOMBRA BLANCA.

Por Julia Elena Melche.

El infierno de ser albino en África. Cuando el cineasta Noaz Deshe viajó a Dar es Salaam, la ciudad más poblada de Tanzania, para dar un curso, descubrió la caza de albinos en África oriental y decidió hacer una película, una crónica real sobre los llamados “sombras blancas” o “fantasmas”, que son asesinados y vendidos a altos precios a hechiceros para realizar conjuros y pociones, ya que a las partes de sus pálidos cuerpos, órganos e incluso su sangre, se les que atribuyen poderes curativos y mágicos, como dar suerte o atraer la riqueza y el amor. Las cabezas, piernas y corazones llegan a valer miles y miles de dólares y son usados como talismanes. Una paradoja, pues los albinos africanos son considerados una maldición de los dioses, seres de mala suerte y presagios de infortunios.

Si bien, en Burundi, Uganda, Kenia y Zimbabue son excluidos y repudiados por la sociedad y en muchísimos casos por sus familias, son obligados a mendigar por falta de oportunidades, nadie se atreve a tocarlos por miedo a contagiarse y las mujeres con albinismo han sido violadas dada la creencia de que tener relaciones sexuales con un albino puede curar el Sida, es en Tanzania donde la situación es especialmente preocupante pues su población se estima en unas 170 mil personas y el número va en aumento ya que tienden a casarse entre sí, lo que aumenta la probabilidad del albinismo como herencia.

En un tono semidocumental, Sombra blanca sigue la vida y experiencias del adolescente albino Alias (el joven actor debutante Hamis Bazili), quien vive en una modesta comunidad rural en Tanzania. Luego de presenciar el brutal asesinato y descuartizamiento de su padre por un hechicero y sus cómplices que pretenden vender el cuerpo, su madre decide protegerlo y lo envía a la ciudad con su tío Kosmos, un camionero lleno de deudas, quien lo aconseja para la vida (“Come sin abusar, abre una cuenta de banco, ahorra, usa condón, no pesques el SIDA”)  y lo pone a vender lentes de sol y DVD en la calle. Pronto será rechazado por otros chicos que lo persiguen con el grito “piel de cerdo”.

Alias desarrolla su instinto de supervivencia para resistir en un entorno tan hostil, temiendo siempre por su vida. Los peligros por su condición genética lo acechan constantemente y para no ser atrapado cubrirá de lodo su cuerpo, confundiéndose con la oscuridad de la noche. Al ir a la ciudad dejó a su pequeño amigo, también albino Salum (Salum Abdallah), con quien compartía sus deseos de volar, pero encontrará un cariño entrañable en la púber Antoinette (Glory Mbaywayu). No obstante, sentirá el abandono y el aislamiento al tener que esconderse con otros albinos que se refugian en una casa para no ser capturados.

El albinismo en África, un problema social urgente, ha merecido poca atención en el terreno cinematográfico, con ecos en Rebelde, nominada al Óscar como Mejor Película de Habla no Inglesa en 2012, y abordado de manera directa en el cortometraje En mis genes (2008), escrito, dirigido y producido por  la directora keniana Lupita Nyongo, la ganadora del premio Óscar como Mejor Actriz de Reparto por 12 años de esclavitud y en el estupendo documental de Reino Unido A la sombra del sol (2012). De hecho, el cineasta encontró una mayor motivación para llevar a cabo su filme, luego de ver un documental de la BBC con cámara oculta, en el que se filmaba el tráfico de cuerpos albinos mutilados, realizado por la directora ejecutiva de la ONG canadiense Under The Same Sun, Vicky Ntetema, por el cual fue perseguida por el gobierno de Tanzania.

De ahí la importancia de este magnífico y audaz trabajo de denuncia social, de un director comprometido quien hace su debut en el largometraje y se encarga también del guión, música, fotografía y edición, apoyado en la producción ejecutiva por el actor Ryan Gosling, involucrado con numerosas causas africanas, y apoyado por actores desconocidos que sufrieron y padecieron algún tipo de historia similar a la del protagonista.

Noaz Deshe mueve la cámara de manera brusca y vertiginosa para capturar escenas nocturnas de alta violencia, apenas iluminadas, y en planos fragmentados que van de la toma picada a la contrapicada, creando climas de tensión muy atrapantes y exponiendo sin sutilezas la barbarie de que es capaz un ser humano hacia otro, totalmente indefenso y los crímenes perpetrados por la superstición.

Un retrato desgarrador e indignante del continente negro, real y profundo. Un testimonio de la miseria, angustia y ostracismo de los albinos que “no mueren, simplemente desaparecen”.

Sombra blanca mereció el Premio Luigi De Laurentiis de la Semana Internacional de la Crítica en la Muestra Internacional de Cine de Venecia, Italia 2013, el Premio Nuevos Directores en el Festival Internacional de Cine de San Francisco, Estados Unidos, Mención Especial del premio CineVision en el Festival Internacional de Cine de Múnich, Alemania y el Premio a Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Durbán, Sudáfrica en 2014.

Dirección: Noaz Deshe.
Guión: Noaz Deshe y James Masson.
Con: Hamisi Bazili (Alias), James Gayo (Kosmos), Glory Mbaywayu (Antoinette) y Salum Abdallah (Salum).
País: Tanzania-Alemania-Italia.
Año: 2013.
Género: Drama.
Duración: 117 minutos.

EL DIRECTOR.

Noaz Deshe nació en Berlín, Alemania. Artista audiovisual y cineasta radicado entre Berlín y Los Ángeles, es también compositor del soundtrack para el filme iraní Frontier Blues (2009), opera prima de Babak Jalali. Es autor de la novela gráfica In Case We Never Meet, la que está pendiente de publicación. Como realizador dirigió en el 2001 el cortometraje Boysgirls y el largo Search Agent Zerox, ambos documentales. Sombra blanca es su debut en el cine de ficción, estrenada mundialmente en la muestra de Venecia.

SOMBRA BLANCA (WHITE SHADOW) SE EXHIBE EN EL MARCO DE LA 58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DEL LUNES 6 AL SÁBADO 11 DE ABRIL DE 2015 EN CINETECA NACIONAL Y DEL MARTES 14 AL SÁBADO 18 DE ABRIL EN CINÉPOLIS.

PARA MAYOR INFORMACIÓN, CONSULTAR:
www.cinetecanacional.net/micrositios/muestra58/

www.cinepolis.com.mx

lunes, 6 de abril de 2015

58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE: EL JUICIO DE VIVIANE AMSALEM.

Por Julia Elena Melche.

Luego de tres años de haber solicitado su divorcio, Viviane Amsalem comparece ante el Tribunal Rabínico para conseguir lo que ella considera un derecho, que sin embargo, solo le es otorgado al varón. Las estrictas leyes religiosas de Israel establecen que únicamente el esposo puede conceder el divorcio y Elisha Amsalem se niega, argumentado que no hay razones válidas, pues no ha sido infiel ni ha ejercido violencia física hacia Viviane.

Casada desde hace veinte años, pero separada del marido desde hace algún tiempo, Viviane desea terminar oficialmente con un matrimonio en el que no es feliz y solo anhela tener en sus manos el guett, documento que certifica la disolución legal del vínculo y que la pareja es libre para volver a casarse de acuerdo a la ley judía, y que da el nombre al título original del filme, una profunda observación crítica a la anquilosada sociedad patriarcal israelí de nuestros días, bajo la influencia de la intolerancia religiosa, no obstante su gran población laica y sectores religiosos modernos y moderados.

Los encargados de este vigoroso drama femenino, son los hermanos Ronit y Shlomi Elkabetz, quienes anteriormente filmaron juntos dos cintas sobre el dominio masculino y la emancipación de la mujer en Israel, y que con su reciente entrega cierran una suerte de trilogía en la que Ronit ha llevado el papel protagónico, junto con el actor francés de origen armenio Simon Abkarian, como el esposo.

Recordada en la película israelí La visita de la banda (2007), Ronit Elkabetz, consigue un destacado trabajo como cineasta y actriz. De manera acertada, elige como escenario el estrecho y cerrado espacio de un frío juzgado, por el que desfilan familiares, amigos y vecinos, los testigos que defienden o condenan a Viviane ante los tres rabinos, quienes animan a la mujer a regresar al hogar conyugal y se muestran tolerantes con el marido. En este marco austero, casi teatral, se respira una atmósfera asfixiante, donde los silencios, gestos y miradas son tan importantes como las palabras.

Acompañada por su abogado Carmel (Menashe Noy) y vestida de manera discreta, casi siempre de negro, la mujer resiste en una silenciosa angustia ante la calma gélida del cónyuge. Pero su lucha será larga y dura. Elisha sigue negándose en cada audiencia. Su tozudez e intransigencia prolongará el proceso por años, apoyado por preceptos religiosos que ponen a prueba la paciencia de Viviane.

No obstante su postura de denuncia, la cinta se aleja de maniqueísmos al presentar un marido como producto de una sociedad patriarcal, machista y misógina. Elisha defiende las leyes con las que creció y lo formaron. Si bien, es el villano arrogante que se siente seguro porque sabe que tiene la última palabra, nunca un monstruo, sino un hombre que se siente humillado por un posible divorcio y busca persuadir a la mujer para que vuelva a casa, aunque no tenga ni voz ni voto, sino porque es su deber.

La estructura narrativa del relato es uno de sus puntos destacados. Mediante austeras tomas fijas y el uso expresivo del campo-contracampo en primeros planos, los realizadores capturan el sentir de los protagonistas; la pasividad de Elisha, las miradas de desprecio y de rabia contenida de la mujer al marido, la defensa acalorada de Carmel, la severidad de los jueces.

Los encuadres en subjetivo, a manera de punto de vista de un personaje, permiten al espectador involucrarse con más fuerza en el conflicto y momentos de enorme tensión dramática se registran en el desesperado abrupto de coraje e impotencia de Viviane frente al tribunal que ha aniquilado su fortaleza física y emocional. Mención especial merece el manejo del tiempo con hábiles elipsis hasta llegar al final de una lucha sofocante, en la que el control masculino impone una libertad a medias.

Una de las cintas imprescindibles de la Muestra.

Dirección y Guión: Ronit Elkabetz, Shlomi Elkabetz.
Reparto: Ronit Elkabetz (Viviane Amsalem), Simon Abkarian (Elisha Amsalem), Sasson Gabai (Shimon Amsalem), Menashe Noy (Carmel Ben-Tovim), Rami Danon (rabino Danino), Roberto Pollack (rabino Abrahan) y Eli Gornstein (rabino Salomón).
País: Israel-Alemania-Francia.
Año: 2014.
Género: Drama.
Duración: 115 minutos.

LOS DIRECTORES.

Ronit Elkabetz nació en Beerseba, Israel en 1964 en el seno de una familia de origen marroqui. Se inició en la farándula como modelo y debutó como actriz en 1990 en Hameyu'ad (T.I. The Intended), coproducción entre Israel y Francia, países donde ha desarrollado su exitosa carrera. En 1995 escribió su primer guión, Tzaleket (T.I. Scar), ganadora de cuatro premios de la Academia de Cine Israelí. En el 2004 escribió y debutó como directora con Ve'Lakhta Lehe Isha (T.I. To Take a Wife), parcialmente autobiográfica y codirigida con su hermano Shlomi. Con su segunda cinta como realizadora, Shiva (T.I. 7 Days), obtuvo el premio Wolgin a mejor película en el festival de Jerusalén, y en mayo del 2010 recibió el premio Cultura Francesa en el Festival de Cannes, galardón otorgado a los realizadores de marcado compromiso social en su obra. El juicio de Viviane Amsalem es su tercera cinta en codirección con su hermano, y con ésta culmina una trilogía dedicada a mostrar la situación en desventaja de la mujer en el contexto social y religioso del Israel actual.

Shlomi Elkabetz nació en Beerseba, Israel. Debutó como realizador al lado de su hermana Ronit con Ve'Lakhta Lehe Isha, opera prima ganadora del Premio de la Audiencia en la Semana de la Crítica del festival de Venecia en 2004. Codirigen Shiva en el 2008, y en el 2011 Shlomi dirige su primera película en solitario, Edut (T.I. Testimony), estrenada en el festival de Venecia. El juicio de Viviane Amsalem fue estrenada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes 2014 y exhibida en más de una veintena de festivales internacionales. 


EL JUICIO DE VIVIANE AMSALEM (GETT) SE EXHIBE EN EL MARCO DE LA 58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DEL LUNES 6 AL SÁBADO 11 DE ABRIL DE 2015 EN CINETECA NACIONAL Y DEL LUNES 13 AL VIERNES 17 DE ABRIL EN CINÉPOLIS.

PARA MAYOR INFORMACIÓN
www.cinepolis.com.mx



sábado, 4 de abril de 2015

58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE: LA TIRISIA.

                         Por Julia Elena Melche.

La migración, la corrupción y la marginación social de México, son asuntos que han preocupado al realizador mexicano Jorge Pérez Solano, particularmente en la zona mixteca, temas que abordó en su primer largometraje Espiral (2008), y que ahora dan forma a La tirisia, la crónica de dos mujeres que viven una maternidad difícil, en el desértico municipio de Zapotitlán Salinas en Puebla.

Con un esposo ausente que emigró a Estados Unidos en busca de mejoras económicas desde hace tres años y madre de dos pequeños, Cheba (Adriana Paz) espera un hijo de Silvestre (Gustavo Sánchez Parra), un tipo casado que embarazó también a su joven hijastra Serafina (Gabriela Cartol). Ambas, son víctimas del machismo y cargan con culpa su gravidez; Cheba ante el próximo arribo del marido y Serafina con el rechazo constante de su madre y padrastro.

De alguna manera, La tirisia, es una especie de continuación de Espiral, donde dos jóvenes de la mixteca oaxaqueña emigran a la Unión Americana para sacar adelante a sus familias, pero cuando regresan ya nada es igual. En La tirisia está presente de nuevo la emigración, observada como un factor de desintegración de las familias, que  provoca sentimientos de soledad y de abandono por la ausencia del ser querido.

Cheba, como otras mujeres abandonadas, ha caído en la tirisia, una enfermedad del alma o estado mental de melancolía que la tiene muerta en vida. Ha buscado una nueva pareja que resulta ser el hombre equivocado. Luego de dar a luz a su hijo, Silvestre la desprecia y humilla y solo la busca para tener sexo. Cuando llega su marido Carmelo, Cheba entrega al recién nacido a su padre biológico, mientras decide si lo conserva, con las consecuencias que esto ocasionaría, o lo abandona para permanecer con su hombre y mantener unida a toda su familia.

Gran observador de la evolución, problemáticas, marginación, riqueza cultural y raíces ignoradas de la mixteca, región de donde es originario, el cineasta habla de “esa gente olvidada de Dios, de los políticos y de las fuerzas militares, que tendrían que  protegerla”, comenta. En esa examinación, imprime un tono de añoranza y de nostalgia, mediante atmósferas de desolación que retratan una naturaleza árida y erosionada, donde el tiempo parece detenido entre la maleza y cactus gigantescos y solo se escucha el sonido del viento, de los remolinos, del paso de las aves y del escaso flujo de algún riachuelo perdido en el inhóspito paisaje.

Publicaciones como Variety han destacado la manera en que las imágenes contribuyen a redondear la crisis emocional de los personajes. El encargado de capturar y reflejar esa devastación física y anímica, es el fotógrafo César Gutiérrez Miranda, co-productor de la cinta y con magníficos trabajos anteriores como Workers y Las búsquedas del realizador José Luis Valle.  Su cámara hace el seguimiento de las rutinas de los pobladores, se posa en los rostros afligidos, tirisiento, para indagar en sus miradas, expresiones y silencios elocuentes. Hace un acertado uso de contraluces y de tomas angulosas, poniendo especial énfasis en las panorámicas que dominan la película.

Dividida en cuatro capítulos, cada uno que corresponde al mes en que se venera una imagen sagrada de la iglesia católica, la cinta se aleja de la estampa pintoresca del campo mexicano, para adentrase en su grisura cotidiana y exponer a la mujer atrapada en una sociedad patriarcal que la limita y la conduce a la tirisia, víctima del machismo recalcitrante con hombres que la usan como objeto sexual, le exigen su rol tradicional, la menosprecian y la cargan de hijos. Pero también expone la desesperanza y frustración masculinas en los deseos de volar y de salir huyendo del pueblo de Silvestre, cuando desde su labor diaria en las salinas ve los aviones que cruzan el cielo.

En la crítica social de La tirisia  hay cabida para señalar la indiferencia de los políticos hacia el pueblo, cuando un candidato a gobernador pasa en su camioneta sin detenerse a un evento que se organizó para promocionarlo. A la secuencia metafórica del abandono a los pobladores de la institución religiosa, se agregan destellos luminosos y coloridos, en el desfile por las calles de un animoso espectáculo circense a lo Fellini.

Con personajes destacados, como el entrañable Canelita (Noé Hernández), el amigo gay asumido y sin prejuicios de Cheba, quien es su conciencia y la voz sabia del filme, La tirisia es un inmejorable drama costumbrista en el entorno rural de un director talentoso y comprometido, donde no abundan los diálogos, pero sí revelaciones que calan en lo profundo.

En 2014 La tirisia recibió el Premio Alejandro de Oro a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Tesalónica, Grecia. El Premio Roger Ebert en el Festival Internacional de Cine de Chicago, Estados Unidos y el Premio al Mejor Actor (Gustavo Sánchez Parra) en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México.

Dirección y Guión: Jorge Pérez Solano.
Fotografía en Color: César Gutiérrez Miranda.
Reparto: Adriana Paz (Cheba), Gabriela Cartol (Ángeles Miguel), Gustavo Sánchez Parra (Silvestre), Noé Hernández (Canelita), Alfredo Herrera (Carmelo) y Mercedes Hernández (Serafina).
País: México.
Año: 2014.
Género: Drama.
Duración: 110 minutos.

EL DIRECTOR.

Jorge Pérez Solano nació en Oaxaca, México en 1964. Es egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM (CUEC) en el área de dirección y guión, y de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Entre 1994 y 1997 trabajó como asistente de dirección, editor y director de segunda unidad en diversas películas mexicanas. 

De 1997 al 2005, realizó programas informativos y culturales para TV UNAM y para los canales 11, 22 y 40. En 2008 filmó Espiral, su primer largometraje, proyecto ganador del sexto Programa de Óperas Primas del CUEC, con el cual ha participado en diversos festivales y muestras de cine alrededor del mundo. Actualmente se encuentra preparando su tercer proyecto de ficción en la mixteca de la costa chica oaxaqueña, con la comunidad afrodescendiente.

LA TIRISIA SE EXHIBE EN EL MARCO DE LA 58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DEL SÁBADO 4 AL JUEVES 9 DE ABRIL DE 2015 EN LA CINETECA NACIONAL Y DEL DOMINGO 12 AL JUEVES 16 DE ABRIL EN CINÉPOLIS.

PARA MAYOR INFORMACIÓN, CONSULTAR:


martes, 31 de marzo de 2015

58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE: EL PEQUEÑO QUINQUIN.

Por Julia Elena Melche.

Con El pequeño Quinquin, el realizador galo Bruno Dumont da un giro genérico hacia la comedia, al llevar a la pantalla grande una miniserie de cuatro episodios que hizo para la televisión francesa y salió al aire en septiembre de 2014, convirtiéndose en una sensación europea.

El pequeño Quinquin, que da título al filme, es un chico travieso y rebelde de diez años (Alane Delhaye), quien vive en una granja con su familia en un pequeño pueblo costero del norte de Francia. Es el primer día de las vacaciones de verano y Quinquin se dedica a hacer bromas con sus dos amigos, el regordete Kevin y el flacucho Jordan, y a pasear en bicicleta con su linda vecinita Eve, su amor platónico.

De repente, la tranquilidad del lugar se verá alterada con la aparición de una vaca muerta en el fondo de un bunker abandonado. Todo se vuelve más inquietante, cuando la autopsia revela que en el interior del animal se encontraron dedos humanos. Para esclarecer los extraños acontecimientos, llega una extravagante y torpe pareja de policías, quienes descubren el cuerpo sin cabeza de una mujer madura, atado a un bote en la playa. En adelante irán encontrando otras vacas muertas y otros cadáveres, mientras se desencadenan una serie de acontecimientos desconcertantes e inesperados que pondrán a los investigadores de cabeza.

De las creaturas atormentadas, excluidas y hasta oscuras de sus dramas realistas (La Vida de Jésus,1997; La humanidad,1999; 29 Palmas, 2003; Flandres,2006; Hadewijch,  2009; Fuera de Satán, 2011; Camille Claudel, 2013), Dumont entrega ahora una deliciosa galería de personajes excéntricos y pintorescos en una simpática comedia de humor negro que pisa los terrenos de lo disparatado.

Nuevamente, echa mano de actores no profesionales, para introducir a un hilarante Bernard Pruvost como el comandante Van der Weyden, un tipo despistado, lleno de tics y gestos raros, que no ata ni desata. Junto con el teniente Rudy Carpentier (interpretado por Philippe Jore), quien maneja el auto oficial dando vueltas y vueltas en círculos, tratará de resolver los enigmáticos crímenes.

En la comicidad burlesca de la cinta hay cabida para la crónica perversa. No obstante lo apacible del lugar, existe sin duda la presencia del Mal, los crímenes parecen hechos de odio o de ajuste de cuentas, aflora el racismo infantil y entre los adultos, y un suicidio. Conforme avanza la trama, la mirada de Dumont se vuelve más negra, aunque contrapone su retrato perturbador de una Francia rural con relaciones humanas complejas, con la frescura de la inocencia infantil.

Se trata sin duda de una afortunada mezcla de comedia, thriller policial y drama social, con tintes surrealistas. Una magnífica tragicomedia estrafalaria que tiene grandes momentos jocosos como la desternillante misa por el entierro de la primera víctima.

De lo más destacado de la Muestra.

Dirección y Guión: Bruno Dumont.
Reparto: Alane Delhaye (Quinquin), Lucy Caron (Eve Terriet), Bernard Pruvost (comandante Van der Weyden), Philippe Jore (teniente Carpentier), Philippe Peuvion (padre de Quinquin), Lisa Hartmann (Aurélie Terrier) y Julien Bodard (Kevin).
País: Francia.
Año: 2014.
Género: Comedia.
Duración: 200 minutos.

EL DIRECTOR.

Bruno Dumont nació en Bailleul, Francia en 1958. Estudió filosofía griega y alemana en la Universidad de Lille, en el norte de Francia, y fue profesor de esa área en Hazebrouck antes de dedicarse al cine. Por su primer largometraje, La vida de Jesús, fue considerado una gran promesa dentro de la cinematografía de su país. Ha sido galardonado dos veces con el Gran Premio del Jurado en Cannes, por La humanidad en 1999, y por Flandres en 2006. 

Su trayectoria incluye más de cuarenta comerciales, varios cortometrajes, así como siete largometrajes y una miniserie para televisión. Su particular uso del paisaje destaca en sus películas, en las que se ha centrado en la búsqueda de la esencia humana dentro de contextos sociales violentos. El pequeño Quinquin es su primer proyecto para televisión, un trabajo conformado por cuatro capítulos, con una duración de 52 minutos por episodio.

EL PEQUEÑO QUINQUIN (P´TIT QUINQUIN) SE EXHIBE EN EL MARCO DE LA 58 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DEL MARTES 31 DE MARZO AL DOMINGO 5 DE ABRIL DE 2015 EN CINETECA NACIONAL Y DEL 7 AL 11 DE ABRIL EN CINÉPOLIS.

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