lunes, 2 de abril de 2018

LA MALDICIÓN DE THELMA (THELMA)




Si nos visitas por tu celular/móvil/tablet te sugerimos girar la pantalla a horizontal o dar scroll down hasta el final y seleccionar la opción “ver versión de web” a fin de facilitar tu lectura. Gracias



Por Fabián Quezada León
Thelma (Harboe) es una tímida jovencita que está empezando su camino independiente al llegar a estudiar Biología a una universidad en Oslo.
Como para muchos chicos, los primeros días en un ambiente lejos de casa, viviendo en un apartamento casi desnudo y lejos de la mirada siempre vigilante y extrema de sus ultra religiosos padres: Trond (Rafaelson) y Unni (Petersen) puede representar un cambio demasiado duro.

Inesperadamente, Thelma conoce a una chica, Anja (Wilkins) que provoca en ella algo más que una simple atracción amistosa.
Thelma, confundida por los nuevos sentimientos que afloran en ella y agobiada por la timidez, la falta de amigos y  la inseguridad marcada por diversos eventos que han estado presentes en su vida (ya los iremos descubriendo a pedacitos) hacen que extraños poderes emerjan en ella, causando ciertos atemorizantes resultados para Thelma y los que la rodean.


Joachim Trier  (Reprise”, “Oslo 31 de Agosto” y “Más fuerte que las bombas”.)  Llega con su más reciente producción que fuera la seleccionada para competir por los Oscares
como representante de Noruega este año. Desde su estreno en el festival de Toronto, Thelma ha ganado la aprobación de la crítica por su refinado sentido del terror. 


La virtud de Trier es mantener en el filo de la navaja las situaciones para comenzar a sentir el escalofrío, no provocado por ríos de
sangre o espíritus chocarreros con máscaras de latex, sino por la ligera capa de incertidumbre a la que nos va conduciendo.

Lo desconcertante de la cinta es esta lucha de la protagonista al enfrentarse a lo desconocido y bien es sabido que nada da más inquietud que lo que se imagina, lo que se teme por principio y lo que no se comprende, pero se sabe acechando en las tinieblas… porque ni siquiera uno mismo sabe cuál va  a ser la consecuencia y aunado al miedo al enfrentamiento, está el temor a la reacción. Se huirá o se peleará?... o peor aún, se caerá derrotado ante eso?

De esta manera, un elemento nuevo y sutil que se toca magistralmente en esta cinta es el temor a  sucumbir a la tentación, a ir en contra de la moral, o de lo que se ha aprendido como normal, tocando las culpas que oprimen y con ojos perplejos,  aceptar la sexualidad que bulle en lo interno.

Por qué es tan revolucionario esto? Por la simple razón de que en estos tiempos tan inundados de libertades sexuales, esa inquietud sigue estando latente. Acercarse al sexo, y más al referido al mismo género, sigue siendo para muchos algo cargado con las llamas de un infierno abrasador.

La presencia de los poderes de Thelma lo ejemplifica de una manera terroríficamente poética. El objeto y la fuerza  de su afecto crecen, irrumpen y se desatan de una forma incontrolada, mimetizándose en una extraña forma de epilepsia/telequinesia/fuerza paranormal. (Una maravillosa comparación a esa situación de encontrarse de frente con el primer amor).

Ya hemos visto en el cine de terror casos de adolescentes tímidos con telequinesis o poderes sobrenaturales que conllevan, literalmente, baños de sangre incluidos, solo basta recordar a “Carrie” o a “La Furia”. 

Sin embargo Thelma maneja un sentido más fino y agudo del terror, porque no es el que se da en el gore, sino el que corre frío en las venas cuando se sabe que se está pisando el  hielo delgado desde donde se puede observar a través de él a la tentación sucediendo y llamando justo a milímetros bajo los pies. Como peces bajo un lago cuya capa se congeló.

Es esa excitación la llave al infierno? Y si se sigue esa corriente, en dónde se acabará? Será que entra hasta el interior del cuerpo en forma de serpiente o puede servir para transformarse en una especie de bruja que mantiene a su lado a su pareja? Todo eso ronda materializándose en diversas formas en la obra de Trier y da ese carácter tan especial a Thelma.

De esta manera, el terror extiende sus manifestaciones para transformarse de algo sobrenatural a algo intangible pero real: la soledad y la desesperación, la angustia, la frustración y el autoreconocimiento a los propios deseos, el bullying, los prejuicios,  la violencia, pueden resultar mucho más espeluznantes que un alud de efectos especiales. Y hay un hecho: nadie se ha librado de ellos. 

Entonces tan inconscientemente como Thelma va cayendo en sus síntomas, el espectador la toma de la mano y cae con ella como si de ambos lados de la pantalla se conjurara el mismo hechizo.

Para esto Trier se apoya tanto en el estupendo guión escrito por él mismo y por Eskil Vogt como en un manejo de la cámara en amplios planos desde la lejanía cenital en la fotografía de Jakob Ihre y en la repetitiva música de  Ola Fløttum.

De esta forma, dejando al terror consolidarse en otras formas diversas a lo que conocemos, Trier nos lleva a interiorizar el canto de sirenas de la tentación y el recelo de dejarse llevar a lo desconocido buscando respuestas, satisfaciendo deseos aún en contra de lo prohibido; dejando que en segundo plano corran las fantasías de hasta dónde será capaz llegar y qué consecuencias tendrá. En qué momento se  desatará ese poder maligno y destructivo que romperá con todo. Hará correr la sangre… o las lágrimas?

Director: Joachim Trier
Reparto: Eili Harboe, Okay Kaya, Henrik Rafaelsen, Ellen Dorrit Petersen
Año: 2017
País: Noruega
Género: Sobrenatural, Horror
Duración: 1 hr 56 min
Clasificación: Mayores de 18
Fecha de estreno en México: 29 de Marzo

No hay comentarios: