jueves, 10 de mayo de 2012

MI SEMANA CON MARILYN: MÁS QUE ÍCONO, UN VULNERABLE SER HUMANO.


Por Julia Elena Melche.

En el verano de 1956, Marilyn Monroe llega a Inglaterra para filmar la cinta El príncipe y la corista, compartiendo escena con el célebre actor británico Sir. Lawrence Olivier, quien además  se encargaba de la producción y dirección del filme. Al rodaje se incorpora Colin Clark, un joven  de 23 años, recién graduado de Oxford y aspirante a cineasta que se desempeñará como ayudante de la producción. Entre escena y escena, Colin se empieza a sentir bastante atraído por la exuberante “bomba sexual” y termina enamorándose de ella.

Cuarenta años después Colin Clark decide escribir sus experiencias durante los 6 meses que duró el rodaje en el libro autobiográfico “El príncipe, la corista y yo”. Años más tarde escribió una secuela de este que tituló “Mi semana con Marilyn”, donde describe los siete días que compartió con la seductora estrella platinada.


Simon Curtis, realizador inglés de miniseries y películas televisivas, recoge el punto de vista personal de Colin para narrar una historia ignorada, adaptando los textos con la ayuda del guionista Adrian Hodges. Simon debuta  para el celuloide con un largometraje sobre la inolvidable y mítica Marilyn Monroe, donde la retrata más como uno de los más glamorosos íconos de Hollywood que como actriz, capturando así toda su fragilidad, inseguridades, volubilidad y falta de estabilidad emocional que se generaron desde su infancia en orfanatos, familias adoptivas y con marcadas carencias afectivas.
La encargada de interpretar a Marilyn es la espléndida Michelle Williams, nominada por este trabajo a Mejor Actriz en la pasada entrega de los Premios Óscar. Williams se mete en la piel de la encantadora, dulce, sensual e inocente  Marilyn, de silueta curvilínea y voz seductora para reflejar su lado humano y dejar ver a la mujer que aspiraba a tener una vida común, que no estaba preparada para la fama y se perdía entre caprichos , alcohol y barbitúricos.
A diferencia de recientes cintas biográficas como J. Edgar y La dama de Hierro, la película de Simon se centra en un corto período en la vida de la Monroe a través de los recuerdos de su enamorado. Si bien, Colin la ve como a una diosa, se adentra en su intimidad para mostrar al ser humano lleno de miedos y angustias. La famosa actriz hollywoodense es observada más con compasión que con admiración por el espectador. Muestra a una Marilyn con arrebatos infantiles, llegadas tarde a los llamados a escena  e incapaz  para memorizar sus papeles. Rodeada de admiradores y aduladores, se siente extraviada entre la brillantez y celebridad de Marilyn Monroe y la opacidad de Norma Jean (su verdadero nombre).

A la inmejorable ambientación de época hay que agregar una impecable fotografía de postal y sobre todo la caracterización física de Williams. Por su parte Kenneth Branagh cumple con creces como un metódico y muy estricto Lawrence Olivier, quien no tolera el poco profesionalismo de su joven compañera de reparto, a la que reprende a todo momento. Poco a poco, el rodaje se va convirtiendo en una pesadilla para ambos, lo que provoca malestares en  Marilyn y va incrementado su inseguridad. Su vulnerabilidad y falta de cariño  tocan fondo cuando su esposo, el dramaturgo Arthur Miller, con quien se acababa de casar, la abandona. El único que está dispuesto a comprenderla y darle el afecto que necesita es Colin.
Se trata de una cinta nostálgica sobre un romance fugaz y un amor imposible que  consigue además una visión implacable de una industria cinematográfica que devora a sus creaturas a través de sonrisas, halagos, celebridad y aplausos.

Dirección: Simon Curtis.
Reparto: Michelle Williams, Kenneth Branagh, Eddie Redmayne, Judy Dench, Emma Watson, Toby Jones, Derek Jacobi y Julia Ormond.
País: Estados Unidos y Reino Unido.
Año: 2011.
Género: Biografía-Drama.
Duración: 99 minutos.
Clasificación: Adolescentes y adultos.
Fecha de estreno en México: 11 de mayo de 2012.

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