En una ciudad donde todo pasa y todos vemos todo pasar, el
espectador puede ser cualquiera de los cuatro personajes de esta historia urbana, pues ese mundo y ese espacio se dá dentro de una ciudad que
padece entre otras cosas de trastornos mentales, de deseos de fuga y de culpas que se dejan tiradas a media calle. En la que no es dificil encontrarse con que se llega al límite del absurdo, al
límite de nuestras emociones y nuestras experiencias; esta ciudad
con la que la
mayoría de sus habitantes experimentan una relación de amor-odio.

Con un tinte fuertemente existencialista D.F. Bipolar nos narra un crimen que
sucede una noche en la ciudad de México. Las actitudes que toman la asesina, el
asesinado, el testigo identificable y el testigo no identificable van a marcar
el curso de esta obra de teatro. Transitando en calles y callejones, iluminadas por la luz mercurial, sin descanso, sin tregua con culpa y con obsesiones olvido, abatimiento, abandono extremo de la sensibilidad mientras todo parece seguir su vida "normal"
Dichas actitudes, incertidumbres e
inseguridades se ven engrosadas con el excelente diseño de la iluminación, la
escenografía y el video, en los que imperan las diagonales, diseños en los que
se hace notar la experiencia y talento del equipo creativo.

Fotos: Isabel Aguilera
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