jueves, 18 de julio de 2013

CINETECA NACIONAL: CINE DE SAMURÁIS.

Honor, acero y sangre: Cine de Samuráis en la Cineteca del 16 al 28 de julio.

Recorrido histórico cinematográfico acerca de estos personajes con producciones de la década de los 30 hasta nuestros tiempos.

Más de una decena de filmes nunca antes vistos en México conforman esta muestra que refleja el inicio, esplendor y decadencia de una de las figuras más emblemáticas de Japón.

Una selección de este ciclo viajará como parte del programa Cineteca va a Monterrey y 
Cuernavaca.


El samurái es una figura mítica del imaginario popular japonés. Al pensar en la historia de Japón es imposible no pensar en los samuráis, personajes admirados por ser herederos de una tradición de honor, valentía y sabiduría. 
Su evolución histórica, de hombres respetados e imbuidos de un halo de poder y autoridad, a mercenarios a sueldo, temidos por su crueldad, ha sido retratada por el cine japonés en numerosas ocasiones.

En el marco de la conmemoración de los 400 años de la Misión Hasekura, comandada por el samurái Tsunenaga Hasekura con la finalidad de comerciar con la entonces Nueva España, la Cineteca Nacional, con el apoyo de la Fundación Japón en México, celebra este acontecimiento que marcó el inicio de las relaciones entre ambos países con una selección de filmes que reflejan el devenir histórico de los samuráis con producciones que van de la década de los 30 hasta nuestros días. Relatos de acción, honor, sangre, violencia, batallas, lealtad y traición podrán disfrutarse en la Cineteca del 16 al 28 de julio.

El ocaso del samurái (Japón, 2002) primera parte de la trilogía del realizador Yōji Yamada, especialista en estos personajes, que aquí aborda las arraigadas tradiciones del código de honor que rige a los samuráis, es la encargada de abrir el ciclo.
A su vez, la programación incluye la segunda y tercera parte de su trilogía de samuráis, La espada oculta (Japón, 2004), donde el cineasta reflexiona acerca de la apertura de Japón hacia occidente con la introducción de armas de fuego; y El honor del guerrero (Japón, 2006), una historia de amor, venganza y honor, tres elementos clave en el género.

Asimismo, destacan clásicos de las décadas de los 30 a los 60 como La venganza de un actor (Japón, 1935), filme que tras estar perdido durante años ha sido recuperado recientemente, cuyo protagonista encarna a tres personajes diferentes; La novia del castillo del fénix (Japón, 1957), comedia que marcó un cambio histórico en la industria fílmica japonesa al ser el primer filme nipón a color y en CinemaScope que narra la historia de un príncipe que busca a su princesa ideal y en el camino decide integrarse a un banda de mercenarios; La gran masacre (Japón, 1964), una reflexión acerca de la política y su poder casi siempre trágico en la vida de los seres humanos con importantes influencias de cineastas como Oshima e Imamura; y La cruel historia del fin de los Tokugawa (Japón, 1964), filme de acción inspirado en personajes verídicos acerca de un clan de samuráis sanguinarios al servicio de una familia poderosa.

Como representantes de las producciones más recientes del género se presentan Venganza en venta (Japón, 2001), homenaje al cine clásico de samuráis del veterano realizador Kinachi Okamoto, quien analiza la competencia entre asesinos para alcanzar un mayor rango y prestigio; La espada del samurái (Japón, 2003), un retrato acerca de la situación precaria de algunos samuráis en desgracia; Espada de desesperanza (Japón 2010), reflexión acerca del tráfico de influencias y la lucha entre clanes; El último rōnin (Japón, 2010), donde un samurái sin señor (eso significa rōnin en japonés) es el último sobreviviente de un ataque del clan 47 rōnin a un señor feudal; El ábaco y la espada (Japón, 2010), acerca de la decadencia de los samuráis al final del periodo Edo y con la llegada del emperador al poder; y A la orilla del río (Japón, 2011), historia acerca del conflicto de un samurái al tener que decidir entre el amor a su familia y la lealtad a su clan.

Cabe señalar que estos filmes no se han exhibido antes en México, por lo que la Cineteca Nacional y la Fundación Japón ofrecen una oportunidad irrepetible de encontrarse con lo mejor de la cinematografía nipona de samuráis, fomentando así no sólo la cultura fílmica sino también la histórica, además de fortalecer los vínculos con la comunidad asiática en nuestro país.




EL CINE DE SAMURÁIS.

En el Japón medieval, fueron figuras de autoridad, admirados por ser herederos de una tradición de honor, valentía y sabiduría. Pero también eran temidos, pues representaban a los poderosos y no en pocas ocasiones ejecutaban crueles mandatos. Sin embargo, el torbellino de la historia cambió y cuando los señores feudales fueron eliminados, dando paso a un país más moderno, vagaron por los caminos en busca de trabajo, convirtiéndose en mercenarios a sueldo. Su código de honor permanece hasta nuestros días, aplicado a la temida yakuza.

De su época de gloria a la vida errante del rōnin, el samurái es una figura mítica del imaginario popular japonés. Su existencia camina paralelamente a la historia japonesa, por lo cual no es descabellado pensar en el cine de samuráis como un equivalente al western norteamericano; ambos son la épica del nacimiento de una nación. Con su iconografía clásica (el sable, los duelos, la lucha por el honor, los villanos tan honorables como el héroe), hacia los años cincuenta, la épica samurái refrendaba los valores de la tierra del sol naciente justo en el momento en que Occidente, pasada la traumática experiencia de la guerra e Hiroshima, comenzaba a entrelazarse comercial y culturalmente con ella.

Dicho imaginario pasó al cine japonés prácticamente desde sus inicios. Y en el género del chanbara (nombre que se le da al cine de samuráis en Japón, imitando la onomatopeya de dos sables chocando) se encuentran varios de los clásicos más imperecederos del jidaigeki (cine de época). Como todo género cinematográfico, su dirección también ha avanzado con el sentir de la sociedad que le da pie. Esto se puede ejemplificar en dos clásicos del género dirigidos por Akira Kurosawa: mientras en Los siete samuráis (1954), siete guerreros utilizan sus talentos combinados para liberar a una aldea de los embates de bandoleros, en una mezcla entre el gusto por el combate y la urgencia de ayudar al prójimo e impedir la injusticia, años más tarde, en Yojimbo (1961), el samurái protagonista ya no responde a ninguna ley más que la propia. Un desencanto encaminó al género a su etapa crepuscular y a sus personajes a una posición más ambigua.

Entre el homenaje, la parodia o la mera explotación, el cine de samuráis sigue presente en la producción fílmica japonesa actual. Casi todos los cineastas japoneses se han arriesgado a adentrarse en las convenciones estéticas y narrativas de este género, en una muy variada gama que va de realizadores clásicos como Kenji Mizoguchi y Masaki Kobayashi a maestros del cine japonés moderno como Takashi Miike y Takeshi Kitano, entre otros.

El presente ciclo, posible gracias a la colaboración de la Fundación Japón y la Cineteca Nacional, es un mosaico conformado por algunos ejemplos notables del cine de samuráis pertenecientes a distintas épocas de la industria japonesa, dentro del cual se incluye una notable selección de títulos de reciente producción nunca antes vistos en nuestro país.

PARA MAYOR INFORMACIÓN DE LA PROGRAMACIÓN Y LOS HORARIOS, CONSULTAR: www.cinetecanacional.net


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